Derecho de gentes
Origen romano: el ius gentium El derecho de gentes nació en la Antigua Roma en el siglo III a.C., impulsado por dos grandes circunstancias: la expansión política y económica de Roma hacia el Mediterráneo, que la puso en contacto permanente con pueblos extranjeros, y la creación de la figura del pretor peregrino (hacia el año 242 a. C.), un magistrado encargado específicamente de resolver los litigios en los que una de las partes no era ciudadano romano. El derecho civil romano (ius civile) solo se aplicaba a los ciudadanos (cives); los extranjeros (peregrini) quedaban fuera de su ámbito. Para llenar ese vacío y hacer posible el comercio, la diplomacia y la convivencia con pueblos no romanos, los juristas elaboraron el ius gentium: un cuerpo de normas más simples y universales, basadas en la equidad y en prácticas comunes a múltiples culturas, que podía aplicarse independientemente de la ciudadanía de las partes.
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